

Cerro blanco
puesta en valor de un cerro icónico
Fecha
En curso
Colaboradores
Zoma
Parquemet
Mustakis
¡Abramos el cerro blanco!
Abrir el cerro Blanco al público no es simplemente habilitar un acceso: es activar un proceso de puesta en valor integral.
El cerro Blanco es una de las oportunidades más evidentes y a la vez más postergadas de Santiago. Un verdadero “diamante en bruto” que, en sus 17,3 hectáreas, concentra capas de historia, patrimonio y paisaje que no solo hablan del pasado de la ciudad, sino también de su futuro posible.
Ubicado en el corazón de la capital, el cerro Blanco es un hito geográfico y cultural de enorme relevancia. Sus restos arqueológicos, sus múltiples usos a lo largo del tiempo y su relación con hitos como la Recoleta Dominica, el Cementerio General y el cerro San Cristóbal lo convierten en un paisaje cultural único. Desde su cima, el valle se revela en toda su magnitud, recordándonos el rol estructurante que estos cerros isla han tenido en la construcción de la ciudad y su identidad.
Sin embargo, pese a este valor excepcional, el cerro ha permanecido cerrado al público por más de 20 años. Distintos usos históricos han limitado su acceso y, en algunos casos, han puesto en riesgo tanto a sus visitantes como a su propio patrimonio. Como consecuencia, gran parte de su riqueza cultural se ha mantenido oculta, con problemas de conservación y riesgo de pérdida.
un museo a cielo abierto,
un aula al aire libre.
Abrir el cerro Blanco al público no es simplemente habilitar un acceso: es activar un proceso de puesta en valor integral. Es reconocerlo como un parque público, un museo a cielo abierto y un aula al aire libre. Un espacio donde la naturaleza, la cultura y la comunidad se encuentren; donde el aprendizaje, la recreación y la contemplación convivan; y donde se pueda reconstruir una relación más consciente y respetuosa con el territorio.
Frente a este escenario, se vuelve urgente construir una visión compartida y una hoja de ruta que permita avanzar de manera progresiva y responsable hacia su apertura. En este proceso, la colaboración entre instituciones como Parquemet, la Municipalidad de Recoleta, la Fundación Cerros Isla, Zoma, la Fundación Mustakis, Paternitas, la Biblioteca Patrimonial Recoleta Dominica y el Cementerio General resulta fundamental. Junto con esto, las actividades ciudadanas —como recorridos, subidas y encuentros culturales— cumplen un rol clave como instancias de mediación, apropiación y resignificación.






